Colaboración de Juan de Dios Olivas
La narcoviolencia que desde hace años no ha podido ser frenada por las corporaciones de los diferentes gobiernos y el mismo Ejército, amenaza con desbordarse una vez más en Ciudad Juárez, donde uno de los principales grupos delictivos que mantiene incendiado Sinaloa dejó firmados sus brutales crímenes en los cadáveres mutilados de 3 de sus víctimas.
Casualmente, fueron abandonadas cerca del Umbral del Milenio, sobre el letrero que da la bienvenida a la Heroica Ciudad Juárez, ubicado en el kilómetro 29 de la carretera Panamericana, el cual ya luce adornado por cruces rosas que hablan de los feminicidios que también siguen presentes pese al silencio de las agrupaciones que se dedican a ese tema.
Justo ahí donde el alcalde Cruz Pérez Cuéllar ha pedido al Ejército Mexicano y a la Guardia Nacional que no pongan retenes, argumentando que son molestias ciudadanas, postura que entre los mismos integrantes de los cuerpos policiacos señalan como sospechosa y a favor de los delincuentes. No es la primera vez que el presidente municipal defiende públicamente a sus narcopolicías que forman parte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal. Realmente, solo él sabrá sus motivos, pero para muchos policías, no son nada buenos para la ciudadanía.
Precisamente los restos localizados hoy fueron por parte de la unidad 21056 de la Guardia Nacional (GN) en su recorrido de vigilancia. Junto a la carnicería que hicieron los delincuentes, fue dejada una cartulina blanca con un mensaje escrito con tinta roja: Att. Pura Gente del Sombrero, 3 X 1.
El crimen se da justo cuando Joaquín Guzmán López, hijo de ‘El Chapo’, se declara culpable de narcotráfico y crimen organizado en EU en la corte norteamericana y admite haber participado, en 2024, en el secuestro de Ismael Zambada García, ‘El Mayo’, para llevarlo a suelo estadounidense, aquí en un aeropuerto de Santa Teresa, aledaño a El Paso, Texas.
Lo que sea, no augura nada bueno.








