El conflicto armado entre Israel e Irán representa un desafío estratégico para Rusia, que lo percibe como una oportunidad con riesgos significativos.
Expertos rusos evalúan los posibles beneficios y amenazas para los intereses de Moscú en Medio Oriente y su relación con Occidente.
Una escalada en la región podría elevar la demanda de hidrocarburos rusos, especialmente si Irán cierra el estrecho de Ormuz.
Occidente podría desviar atención y recursos de Ucrania hacia Medio Oriente, beneficiando a Moscú.
Rusia busca posicionarse como intermediario, aunque su influencia real es limitada.
Si Israel logra un cambio de régimen en Teherán, Rusia perdería un socio clave en la región.
Falta de capacidad real para mediar: A pesar de sus vínculos con Irán, Moscú no ha podido detener los ataques israelíes ni tiene herramientas efectivas de presión.
Andrei Kortunov (analista político): Rusia se beneficia económicamente, pero su mediación es más simbólica que efectiva.
Vladimir Sazhin (especialista en Irán): El conflicto solo disminuirá cuando Israel degrade las capacidades nucleares y militares iraníes, aunque no podrá eliminarlas por completo.
Moscú busca capitalizar la crisis para fortalecer su posición geopolítica y económica, pero enfrenta limitaciones en su capacidad de influencia.
Una escalada mayor podría debilitar su alianza con Irán sin garantizarle un papel decisivo en la resolución del conflicto.








