Colaboración de Juan de Dios Olivas
En la Dirección General de Centros Comunitarios el Cambio no se nota, siguen las malas prácticas, la corrupción por las transas que siguen y el abuso por parte de malos empleados. Así se lo hicieron saber a este escribidor voces que señalan que las cosas van de mal en peor y que la palabra Cambio utilizada por el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, por cierto, copiada de uno de lso slogan de su compadre Javier Corral, nomás no se aplica en esta dependencia y probablemente en toda la ciudad.
Erradicar las malas costumbres era algo que se esperaba del excandidato del Verde, luis Fernando Rodríguez Giner quie llegó a Centros Comunitarios hace un mes y medio en sustitución de Jesús Manuel García Reyes a quien señalan de mantener las manos bien firmes en esa dirección a través de sus personeros, pese a que fue enviado como coordinador de Seguridad Vial.
Los quejosos señalan que por cada maestro que imparte un determinado curso o taller, le cobran una cantidad al alumno y el profe tiene que dar un porcentaje de ese dinero al centro comunitario para su “auto-sustento” a las encargadas y coordinadoras que cada vez exigen más de las cuotas establecidas. Para muestra señalan a la encargada del centro comunitario Revolución Mexicana, Leticia Salgado, quien presume ser protegida de Tania Maldonado, Directora de Desarrollo Económico.
Leticia Salgado, fue despedida durante la administración de Armando Cabada, por actos de corrupción, pero regresó en la administración “crucista” y desde su nueva llegada se le acusa derevanchismo, tranzas y actos de corrupción en contra de alumnos, maestros y adultos mayores. Dicen que se siente con más power que cuando Vianey, la anterior coordinadora, le cambiaba de centro comunitario a capricho y los que dejaba, casualmente aparecían sin estufas, mesas, aires, y material de construcción, etc.) y no pasaba nada.
Total, la cuenta de señalamientos es larga, pero destaca que a la encargada del centro comunitario Revolución Mexicana, no se le van ni los adultos mayores que se reunen los viernes a los que les cobra una cuota de 20 pesos semanales que quien sabe a donde van a parar, condicionada por una despensa semanal. Y eso que estos grupos dependen del DIF municipal y la ayuda también.
La cobradera sigue en las peleas de box clandestinas que se organizadan en este lugar y donde se cobran cuotas hasta por entrar al baño y la venta de la tiendita es administrada por la funcionaria, por lo que sería bueno que Luis Fernando Rodríguez Giner se diera una vuelta no sólo por ese centro comunitario, sino por todos y hablara no con los funcionarios, con los usuarios. En fin, el Cambio sigue, por lo menos en la casa de Cruz.








