Colaboración de Juan de Dios Olivas
Mientras que el alcalde Cruz Pérez Cuéllar presumía su foto con Omar García Harfuch, al que casi se le cuelga de la cintura y pantalones al salir de la Conferencia Nacional de Seguridad Pública Municipal para retratarse y pagar para que en Juárez difundieran su imagen, en Ciudad Juárez se acumularon esta semana 891 homicidios dolosos que incluyen feminicidios y en los que la mayoría de las víctimas son jóvenes.
Ese escenario recibirá hoy a Claudia Sheinbaum en la frontera, que se sumará a la enorme corrupción que priva en el Municipio, donde el saqueo de recursos públicos es el pan de cada día y las denuncias por corrupción se siguen acumulando, desde nepotismo, regalo de bienes de la ciudad en precampaña electoral, adjudicaciones irregulares, daño a El Chamizal, empresarios huachicoleros dando el servicio de limpia y un largo etcétera. La pregunta es si la mandataria verá ese escenario que priva en la ciudad.
Efectivamente, hay una disminución en el número de asesinatos comparado con el año pasado, pero no es consuelo para las familias de las casi 900 víctimas de asesinato, pues tampoco hay justicia en la Fiscalía de Distrito Zona Norte, donde, al igual que en la Secretaría de Seguridad Pública Municipal que dirige el secretario César Omar Muñoz Morales, la ineficiencia, pero también la corrupción, anidan y son la marca de la casa.
“Hace un rato saludé a mi amigo Omar García Harfuch en la Conferencia Nacional de Seguridad Pública Municipal”, escribió esta semana el alcalde, como si eso fuera un gran logro. Simplemente no se refleja en la calle donde la sangre sigue corriendo, ni en una depuración en la Policía Municipal, cuyos agentes están infiltrados en organizaciones como La Empresa, La Línea y hasta para el Cártel de Jalisco Nueva Generación, para el que algunos mandos han servido también de escoltas a sus líderes y que opera en la plaza sigilosamente vía alianzas con los locales. Los gringos lo saben y quizás pronto más jefes policiacos se queden sin visa láser. Incluso han de saber que personajes vinculados con uno de los grupos participaron en la campaña electoral por la alcaldía para la reelección de Pérez Cuéllar.
De Harfuch no se espera mucho, aunque ya tiene una avanzada en la ciudad que hace un par de meses llegó ruidosamente a instalarse en la casa del finado Víctor Valencia de los Santos allá por la Gómez Morín. Si así harán sus intervenciones, los cárteles no necesitarán que desde la Policía Municipal les avisen de todos los movimientos de los grupos de supuesta inteligencia. Sus operativos cantinflescos los delatarán y los muertos seguirán acumulándose al paso de los meses, al igual que la corrupción en el gobierno municipal.








