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Chihuahua
domingo, febrero 22, 2026
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Raúl Gómez Franco

El lunes 29 de enero de 2024, hace exactamente dos años, emprendí una fascinante aventura que me llevó a completar mi reto personal de las cumbres más altas del país. También fue un día familiar muy difícil, porque mientras yo volaba a Ciudad de México falleció mi querido cuñado José Luis Villota. Mi hermana Blanca Gomez Franco entendió que yo no me regresara a Chihuahua a su funeral. Lo honraría más dedicándole mis ascensos que estar en su velorio.
Al día siguiente, martes 30, en compañía del dinámico y joven (pero experimentado) guía Alejandro Sugaide, hicimos un ascenso de aclimatación en el Iztaccíhuatl. Llegamos hasta el Tercer Portillo (4,540 msnm). Mi cuerpo respondió muy bien.
El viernes 2 de febrero, junto con el experimentadísimo guía Octavio Jones intentamos hacer cumbre, de nuevo en el Iztaccíhuatl, pero un viento huracanado ni siquiera nos permitió salir del Refugio de los Cien, donde tuvimos que pernoctar. Ese viernes llegamos a los 4,780 msnm, que es la altura del refugio.
El lunes 5 de febrero íbamos a intentar hacer cumbre en el Pico de Orizaba, pero los vientos huracanados continuaban, también en el Pico. El martes 6 se abrió providencialmente una ventana y el viento amainó, por lo que la noche de ese martes iniciamos el ascenso. Llegamos a la cumbre del Pico (5,636 msnm) el miércoles 7 a las 10 de la mañana. “Uno de los ascensos más rudos que he tenido, y te tocó a ti”, me dijo Octavio cuando regresamos a la base del glaciar. Ups. Dicho por un hombretón que lleva en su cuenta más de 200 ascensos al Pico de Orizaba. Pero lo conseguimos. Los vientos habían barrido con casi toda la nieve y dejaron al descubierto el permafrost, el hielo perenne duro y resbaladizo. Un ascenso difícil, más riesgoso, sufrido, pero iba muy bien preparado tanto física como mentalmente para enfrentarlo a mis casi 68 años. Y se logró.
Tres días después, el sábado 10 de febrero hice la última cumbre pendiente en mi lista, el volcán Telapón de 4,080 msnm, acompañado por el excelente guía Luis Enrique Valle.
Culminé así una aventura de 12 días en la que pude hacer dos ascensos de aclimatación y las dos cumbres que me faltaban para completar mi lista de las 13 montañas más altas del país, además de la más elevada de Centroamérica (Tajumulco), lo que propició que un año después me otorgaran el premio Teporaca, reconocimiento que se entregó por primera vez a la disciplina del montañismo en el estado de Chihuahua.
Muy agradecido.